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¿Recuerda alguien la primera vez que oyó hablar del SIDA? Yo lo recuerdo perfectamente. Fue el día en que Farrok Bommi Bulsara lo hizo público, el 24 de Noviembre de 1991. Horas después moría por una complicación derivada de una neumonía.
Para los que no lo adivinen, se trataba de Freddie Mercury, y en mi casa fue una conmoción. Una de mis tías era – y sigue siendo- una gran fan de Queen. La recuerdo claramente, en el comedor del piso de mis abuelos, sentada en la mesa y llorando desconsolada. Creo que hasta ese momento, yo desconocía por completo lo que era esa enfermedad. Sólo se me ocurrió preguntar, a mis nueve años, cómo podía ser que el señor del bigote que siempre estaba dando saltos y cantando se hubiera muerto. ¡Si todavía era muy joven!
Mis padres me explicaron que padecía una enfermedad poco conocida, peligrosa, que destruye las defensas del cuerpo y para la que no existía cura. Para un niño de nueve años con una infancia más o menos normal y feliz, que le digan que uno puede enfermar de algo que no se puede curar le da que pensar. Y si es un poco hipocondríaco como yo, hasta le da canguelo.
Con el paso de los años, van apareciendo varios casos de personas famosas que se han infectado, se habla mucho en los telenoticias, en programas especiales de televisión y radio, documentales, libros e incluso se hacen películas y conciertos benéficos. En el colegio, se dan clases de educación sexual. En museos como el de la ciencia de Barcelona, se hacen exposiciones. Recuerdo que mis padres me regalaron un libro escrito por Magic Johnson sobre el tema, cuando descubrió su contagio.
Así, uno, que ya está en su pubertad y con los primeros picores, aprende cómo funciona el virus, cómo se transmite y que hay que hacer para evitar el contagio. Aprende que los enfermos no son apestados, y que pueden llevar una vida normal dentro de lo posible. Aprende de la importancia del condón. También se descubre que además del VIH, hay otras enfermedades que se pueden transmitir por vía sexual, y que todas ellas se pueden evitar poniéndose el capuchón.
Siguen pasando los años y cada vez se habla menos de la enfermedad. Hemos dejado los años noventa atrás. Ahora se habla más de cáncer, de ántrax, de terrorismo. La gripe del pollo, del cerdo… El SIDA sólo se menciona un par de veces al año, para decir que causa estragos en África, y que el pontífice de turno dice que lo mejor contra la enfermedad es la castidad. Los avances en la ciencia médica han logrado que la enfermedad pase de ser mortal, a ser simplemente crónica. ¡Cómo si fuera poco!
Llegamos a la actualidad. Uno ya es adulto, tiene su vida más o menos construida y siempre ha tenido muy claro cómo llevar su vida sexual. Siempre con seguridad. He tenido mucha suerte en ese aspecto, además de tener la misma pareja durante muchos años. Hoy en día se habla muy poco, no ya del SIDA, sino de las enfermedades venéreas en general. Por eso no me sorprende mucho lo que leí esta semana en los periódicos. Que la percepción de peligro al mantener relaciones sexuales inseguras ha disminuido, sobretodo en la gente joven, alrededor de 20 años. Como consecuencia, han aumentado los contagios de enfermedades de transmisión sexual a niveles que no se veían desde hace varios años.
Bien, ya sé que las enfermedades de transmisión sexual no producen muchos muertos en nuestro continente al cabo del año, y no estoy insinuando que debamos volvernos hipocondríacos de golpe, o –Dios no lo quiera- volver a causar alarma en los medios cómo con la gripe nueva. Pero no estaría de más darle un poco de relevancia a un tema, que aunque no produzca tantos muertos como un tsunami no deja de ser importante y afecta en buena medida a la generación que no vivió la época más negra de estas enfermedades. Tal vez es por eso que no le dan la importancia que merece.
Pero parece que le estoy dando la culpa a la televisión y tampoco es eso. Para mí, aquí es donde está la madre del cordero. ¿Donde ha de comenzar realmente la educación, la general y también la sexual, que no es menos importante? En casa y con los padres, diría yo. Porque si esperamos que la escuela y la televisión se ocupen de ello por nosotros, luego pasa lo que pasa. Quien no quiera esforzarse en educar, que no tenga hijos.
(Article publicat a mintsmind)
El passat 3 de març va tenir lloc a Sabadell un acte independentista en que, entre altres coses, es va projectar el curtmetratge “Acte d’Estat”, en que es presenta un futur amb una Catalunya independent, amb un govern sobirà que ha d’exercir com a tal.
A pesar de que tècnicament estigui força ben fet , el contingut deixa molt que desitjar. Fa la sensació que intenta copiar l’estil de The West Wing, però de forma més aviat desafortunada: els diàlegs entre personatges i sobretot les intervencions de la presidenta són irreals i grandiloqüents fins a fregar el ridícul, i estèticament es nota com el minimalisme vol ocultar l’escassetat de mitjans (tot i que sembla que va ser filmat a la moderníssima seu d’ERC). Per altra banda, tampoc ajuda la càrrega actoral, però és de suposar que pocs estan disposats a treballar gratuïtament “per la causa”. Amb un guió en que les converses s’allarguen per exposar com de bones serien unes polítiques fictícies i una realització de ritme lent, fa la sensació que el director ens vol transmetre una èpica més aviat mal entesa.
Desprès de tanta crítica, com s’hauria pogut fer millor? Pensem que d’una manera més modesta, però intentant que el poc que es veiés fos més convincent. Només 3 actors amb línies de guió (presidenta i dos assessors), però fent un esforç de càsting perquè fossin actors competents. Es podria reduir el curt a un parell d’escenaris (menys pot ser més), i posats a copiar The West Wing, fer un walk and talk ben fet, seguint els assessors per un passadís mentre tenen una conversa rápida i ágil (no un recitat de monòlegs com els que hi ha a Acte d’Estat) sobre els temes que tenen sobre la taula, fins arribar al despatx de la presidenta, on repassen els darrers retocs al discurs de l’estat de la nació (tot i que amb altre nom, per no ser tant nord-americà). El curt podria finalitzar quan surten cap al parlament.
L’independentisme es mou, i produccions com Acte d’Estat en són un exemple. Queda camí per recòrrer, però s’ha de reconèixer una millora, sobretot comparant amb experiments passats, com el cèlebre espot televisiu d’ERC de per a les eleccions autonòmiques de 1995, en què se’ns presentava un futur poc menys que estrafolari en el que Àngel Colom havia aconseguit la independència i era president de la República Catalana.
La nostra política va guanyant en realisme. Mica en mica.
(Es difícil no leer este artículo en diagonal e interpretarlo como una mera chorrada, pero voy a pedir un pequeño esfuerzo por parte del lector para llegar hasta el fondo de la cuestión. Gracias.)
La lluvia es noticia. Datos al margen, ha caído tanta agua en estos dos meses como en un año entero, cosa que es positiva para los embalses pero negativa para los incendios. Como me explicó un amigo biólogo, la lluvia en invierno provoca una gran exuberancia primaveral. Ese exceso de hierbecitas y matojos se suele secar en verano, ya que ni aun en los años más lluviosos hay precipitaciones en junio-julio, y a la que llega agosto se convierte en un peligroso caldo de cultivo para los incendios. Y de las alergias mejor no hablamos. En fin, como suele decirse, nunca llueve a gusto de todos.
Al margen de los efectos de la lluvia en la biosfera, me gustaría plantear una hipótesis. No digo que vaya a suceder, pero tampoco es imposible. Estos días, conversando con los compañeros de trabajo, muchos extranjeros me decían en broma que «si llegan a saber que en España hace tan mal tiempo, no se vienen» y algunos españoles que han vuelto reconocen que «Europa es deprimente, uno vuelve por el sol, y se encuentra esto». Otro compañero había descubierto que, hasta esta semana, en Barcelona ha llovido cada lunes del 2010, y «así no hay quien se anime un lunes». Medio en broma, medio en serio, podemos extraer que el buen tiempo es un factor determinante en atraer gente a nuestro país.
Bien. Imaginemos que, por aquellos ciclos imprevisibles de la naturaleza, España se pasa los próximos 3-5 años con un clima atlántico. Lluvia, viento, frío, más lluvia, más frío. En vez de tener 300 días soleados al año, pasamos a tener 150 días de buen tiempo; lo que vendría a ser verano, más un par de días a la semana. ¿Qué puede entonces España ofrecer para ser atractiva?
Nuestro país es un destino de multinacionales, que montan aquí sucursales para enviar a algunos directivos como premio. Los científicos que vienen a nuestro país renuncian a sueldos cinco veces superiores por un buen ambiente de fiesta, buena comida y el sol y la tranquilidad. Los españoles que se han marchado vuelven porque no pueden soportar el mal tiempo que hace al norte de los Pirineos.
Luego están los turistas, que se verían muy afectados por el mal tiempo, metiendo en graves problemas al sector terciario. No hablemos tampoco del hecho que las infraestructuras españolas están ideadas de cara al buen tiempo: las paradas de tren y autobús muchas veces no tienen ni marquesinas por si llueve, los campos de deporte—pistas de cemento en las que no se puede jugar si caen cuatro gotas—están descubiertos, las calles se inundan si llueve más de diez minutos seguidos y un largo etcétera que todos conocemos.
Si el maldito cambio climático, o los ciclos solares, o la madre que lo matriculó, en vez de aumentar las temperaturas las disminuye, convertirá España en un país con el clima de Alemania y las condiciones laborales y sociales… bueno… las condiciones españolas. ¡Bravo! ¡Así se consigue atraer el talento!
Así que, por favor, tengamos esperanza en que el tiempo mejore y la lluvia no se convierta en algo habitual. Yo de momento voy a dejar de lavar las sábanas, porque cada vez que las tiendo llueve. Y a los que podáis, os recomiendo que dejéis de cantar en la ducha o lavar el coche porque, si no, el país se va al garete.
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Recordeu que la setmana que ve no hi ha programa!
Entrevisten a l’alcaldessa de Salt arran dels problemes entre veïns, l‘Ajuntament de Mataró atura la construcció del macroprostíbul, el pòquer és considerat un esport, massa pluges i mal temps a Barcelona, i Obama ha de suavitzar la seva reforma sanitària després de la reunió amb els Republicans.
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¡Recordad que la semana que viene no hay programa!
Abrimos anunciando la manifestación de investigadores de la semana que viene, Zapatero estudia hacer cambios de ministros, Salgado anuncia austeridad en las empresas públicas, Corbacho habla sobre la polémica con la edad de jubilación mientras los sindicatos se movilizan, varios fondos de inversión estadounidenses se alían para devaluar el Euro y la ultraderecha se hace fuerte en Holanda.
Ésta es la foto de Rubalcaba que nos envía m0d
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Un periodista de la BBC confessa haver eutanasiat al seu company sentimental fa molts anys i es reobre el debat sobre l’eutanàsia, condemnen a pagar una escola per un cas de bullying, Plataforma x Catalunya es presenta al Parlament i ens preguntem què passa amb les lesions al Barça.
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Abrimos dando gracias a José María por su gesto, comentamos las fusiones que se prevén en el Ministerio de Fomento, avisamos de que uno no debe creer todo lo que ve en TV, nos preguntamos por qué la gente enloquece delante de una cámara de TV y acabamos con un artículo que aboga a favor de la estupidez en la investigación.
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